La solución del futuro
LA PRODUCCION BAJO INTEGRACION
La situación actual de los mercados mundiales de productos agrícolas nos muestra:
- Un aumento fuerte del consumo de cereales (como materia prima y derivados) y oleaginosas.
- Los precios tienden al alza fuertemente, debido a la no programación de la producción.
Ha llegado la hora de que la Industria Europea, que utiliza estos productos como materias primas, se organice para su correcta producción, en tanto a:
- La cantidad necesaria para abastecer los mercados y evitar oscilaciones del precio de mercado, sin riesgos ni pérdidas de competitividad.
- La mejor calidad y mayor sanidad.
- El precio de coste predecible
- Minimizar los gastos de transporte y logística.
- Y garantizar así las rentas de los agricultores
Para ello no hay más solución que establecer la producción bajo integración, y para todas las calidades que precisa la Industria. Esto debe afectar a los siguientes cultivos:
- Trigos harineros, con sus calidades mejorantes de trigo fuerza, o las panificables de base, los tipos extensibles, etc...
- Trigos duros para sémola o pasta, que además de asegurar una sanidad indiscutible, puedan responder a los parámetros de calidad capaces de alcanzarse en el área mediterránea bajo un cultivo esmerado y preciso.
- Cereales para alimentación animal, ya sea cebada, avena, maíz, etc., obtenidos con la máxima garantía sanitaria y alto valor alimenticio (% de proteína), y situados cerca de los grandes centros de consumo.
- Cereal que se destine a cultivo bioenergético, que lógicamente exigirá menos tecnología en su producción.
- Idéntica situación para las oleaginosas, ya sean destinadas a consumo humano o a biocarburantes.
Europa, que necesita autoabastecerse, debe organizar y programar su producción. En proteaginosas, aún más dependientes de su importación, los contratos hechos para solventar carencias son imprescindibles.
Hoy que la Europa comunitaria es un mosaico de países suficientemente grande, con diversidad de clima y tierras, tiene la oportunidad de basar su producción agrícola en algo programado y hecho bajo contratos serios, que aseguren las calidades y parámetros de sanidad necesarios para nuestro mercado europeo y de exportación. Pero cada industria agroalimentaria tiene que adaptar este sistema de la Integración a sus necesidades y mercado concretos.
El resultado será una agricultura más fuerte, menos errática en superficies de cada cultivo, precios de mercado más estables y predecibles, y seremos menos dependientes de los vaivenes derivados de la globalización.
Y siempre la genética será la base sobre la que construir, al sembrar las semillas de las variedades más adaptadas a cada territorio, capaces de asegurar las mejores calidades. à AQUÍ SE ENCUENTRA CENTRADO EL OBJETIVO FUNDAMENTAL DE PROSEME.